Tenías razón cuando decías que uno elige de quién enamorarse…
De hecho, sabía que después de ti, lo único que me quedaría sería enamorarme de alguien con los mismos desordenes mentales tuyos, con esa desenfrenada y furiosa pasión,-que, tal vez, solo yo podría entender-, con esas ganas de amar y sentirte amada, con las mismas dudas existenciales, con esa creencia irracional de que primero está el mundo y luego tú, con ese rostro de enfado cada vez no te daba la razón, con esa debilidad tan honesta de querer cambiar el mundo…
Cómo es que solo hasta hoy pude percibir lo maravillosa que eres en cada una de tus formas, directrices y devenires… Tal vez nunca quise creer en el cliché de la "mujer ideal", tal vez me costó tanto aceptar que eras mi mujer ideal o tal vez nunca creí merecerte.
Me pregunto dónde estarás ahora, a quién le estarás regalando los besos que un día fueron míos, quién tocará tu piel como lo hice yo, quién morderá tus senos, quién en sus brazos te estará haciendo olvidar mi nombre.
No podría renunciar a ti a si me lo propusiera todos los días que me queden por vivir. Nunca pude correr tras de ti, nunca tuve el valor de aceptar que lo único verdadero que tenía, eras tú.
Siempre dijiste que los errores nos condenan y que cada quien tenía que asumir las consecuencias de sus actos. Siempre tan acertada, siempre tan real.
Prometo que será la última carta que te deje, pero no la última vez que te escriba.
¿Quién llenará mi ser como lo hiciste tú?… ¿Será ella?, mentalmente las comparo y trato de que se parezca a ti, trato de que me cale tan hondo como tú, trato de morderla como a ti, trato que mi cuerpo forme una canción con ella, -como cuando nos pertenecíamos-, trato y trato, seguiré fallidamente tratando.
He de admitir, que ella es lo más cerca que estuve de volver a encontrarte… es lo más cerca que estoy de tocar el amor, pero no, ella es un espejismo, ella no eres tú...